Se habla mucho estos días sobre la conveniencia de ser más o menos flexibles con ETA. Hay quien piensa que hay que ser inflexible y seguir acorralándolos; otros, en cambio, creen que hay que apurar la ocasión, y buscar fórmulas que abran un portillo a la esperanza. Parece que esto es lo que hay que discutir… 

      Les voy a contar un sueño que sale sólo de mi mente calenturienta: ¿se imaginan que hace un par de años Zapatero se plantease cómo afianzarse en la Moncloa? Acuérdense de que la mayoría que tenía era muy coyuntural y endeble, y nadie daba más de dos años a la legislatura… A lo mejor se le hubiese ocurrido que un final del terrorismo sería el golpe de efecto que le eternizaría en la Presidencia… 

     Entonces, Zapatero se habría puesto en contacto con ETA para “tomar la temperatura”… Y seguramente, ETA le habría dicho que demostrase hasta dónde era capaz de llegar. Por ejemplo, en la cuestión territorial: demuestre si es capaz de impulsar un estatuto secesionista en Cataluña, que podría ser el precedente de un nuevo marco para el País Vasco.  

     El Estatut –acuérdense- estaba medio muerto en el Parlamento Catalán. Zapatero se habría visto obligado a “resucitarlo”, pactando con Mas o con quien fuera… 

      Seguramente ETA habría pedido que “desapareciesen del mapa” algunos personajes molestos; y Zapatero tendría que haber liquidado a Rosa Díez, por ejemplo, como hiciese en su día con Redondo Terreros.  

     ETA hubiese exigido también gestos claros por parte de la fiscalía respecto  a la política penitenciaria; y el fiscal General del Estado tendría que haber dado instrucciones para que se “flexibilizase” la actuación con los etarras: de los fiscales, y –si es posible- la de los jueces.  

     Empezaríamos a ver también prisiones condicionales, y no incondicionales, con fianzas millonarias financiadas por Cajas de Ahorros amigas; se acabarían probablemente las detenciones de etarras, y pasaríamos meses sin detenciones… 

     Respecto a las Víctimas, habría que silenciarlas un poco, para que no embarullen; y ponerles un jefe (un comisionado) que fuese del gusto de la banda; por ejemplo, alguien que fuera su abogado defensor en tiempos… Y habría que decirles que muy bien lo de la memoria, el recuerdo, el afecto, la solidaridad, la poesía, el abrazo, la lágrima…pero nada más, que a mi abuelo también lo mataron… 

     Hasta habría que cambiar un poco el lenguaje, y conseguir que la gente dejase de hablar de persecución de delincuentes para hablar de “proceso de paz”; ya no habría víctimas, sino “ausentes involuntarios”; y los asesinatos pasarían a ser denominados “accidentes”… 

      Si todo esto hubiese ocurrido, a mi no me preocuparía si hay que ser más o menos flexible con ETA; a mi lo que me preocuparía, lo que me aterraría es otra cosa. Y es que detrás de todo esto no habría una “conversión” de los etarras.  

     Los que hasta hace bien poco se dedicaban a asesinar hombres mujeres y niños, probablemente no habrían descubierto ahora el bien, ni se dispondrían a montar una ONG. No iban a dejar las armas para dedicarse al cuidado de huérfanos y viudas, o a salvar ballenas. Lo que habría pasado es que alguien les ha ofrecido el oro y el moro a cambio de no se sabe qué.  

     Seguro que íbamos a pagar un precio muy alto, y seguro que la tregua, alto el fuego o como lo quieran llamar, no era muy sincera: cualquier día, teníamos un “accidente” y un descerebrado le descerrajaba cuatro tiros a alguien por la calle. Pero no se preocupen, porque todo  lo que les he contado no ha pasado. Ya lo ha dicho Zapatero: no han hablado, no han negociado y no hay nada de nada. Lo que ocurre es que yo soy muy mal pensado. Comenzamos.